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El concurso internacional para elegir el proyecto del futuro Illunbe, concluye con la elección por parte del Jurado de la propuesta titulada ‘Txalaparta’ presentada por IDOM
05-06-2026
El Jurado del concurso internacional para el diseño del nuevo pabellón multiusos de Illunbe ha decidido otorgar el primer premio a la propuesta titulada ‘Txalaparta’ presentada por IDOM, tras un proceso de deliberación en el que se ha valorado la adecuación de la propuesta a las exigencias del programa funcional, la calidad arquitectónica, las características medioambientales y la viabilidad técnica, económica y funcional de las propuestas.
La decisión del Jurado se ha fundamentado en la elevada adecuación de la propuesta a las necesidades funcionales y técnicas del proyecto. Por una parte, se ha tenido en cuenta la integración urbana del edificio. Esto se traduce en una propuesta arquitectónica que destaca por la descomposición del edificio en dos cuerpos integrados dentro de una única configuración volumétrica, solución que contribuye a reducir la sensación de masividad y mejora la integración urbana de la propuesta. A su vez, plantea una ocupación reducida de la parcela, circunstancia que favorece la generación de espacios libres y una mejor relación del edificio con su entorno inmediato.
Por otra, se ha valorado su capacidad para compatibilizar de forma flexible e independiente los distintos usos previstos, desde competiciones deportivas hasta espectáculos, ferias o congresos. En este sentido, destaca la calidad de los recorridos y accesos, la versatilidad de los espacios y la eficacia de la solución logística.
En definitiva, el jurado le ha otorgado la mayor puntuación considerándola la solución más equilibrada y mejor resuelta desde el punto de vista funcional, espacial y operativo.
En la presentación del proyecto ganador han participado el alcalde, Jon Insausti, la concejala de Economía y Empleo Local, Ane Oyarbide, y el director de Donostia Kirola, David Feijoo. Insausti ha destacado que “este pabellón es una pieza de un puzle mayor que nos proyecta hacia una nueva era. Illunbe conecta de manera integral la ciudad deportiva de Anoeta con el entorno innovador de Miramón, configurando un nuevo espacio que integra deporte, cultura, espectáculo y actividad económica vinculada a la innovación. Es, en definitiva, una gran puerta de entrada de la ciudad del futuro como nodo de innovación y conocimiento. Conecta lo que somos con lo que queremos ser, y proyecta una Donostia más próspera, preparada para el futuro sin renunciar a su esencia”.
Por su parte, Oyarbide ha señalado que este nuevo proyecto para Illunbe “responde a la necesidad de corregir las deficiencias del actual equipamiento y dotar a San Sebastián de un espacio polivalente que satisfaga las demandas de los clubes deportivos de la ciudad y el territorio. Al mismo tiempo, situará a Donostia de nuevo en el circuito de grandes conciertos y espectáculos, ampliando la oferta cultural. Y, no menos importante, convirtiendo Illunbe en un motor económico para la ciudad, combinando su atractivo deportivo y cultural con el de polo de ciencia y conocimiento y como extensión del parque tecnológico de Miramon”.
Por último, Feijoo ha resaltado “el trabajo realizado por los estudios que han presentado sus proyectos, todos de gran calidad técnica y arquitectónica”. Asimismo, ha agradecido la labor del jurado “por el rigor y la profesionalidad con la que han realizado la valoración de las propuestas y también a los servicios técnicos de Donostia Kirola por el esfuerzo en la tramitación del procedimiento”.
El proyecto: dos arenas, múltiples posiblidadades
El proyecto Txalaparta plantea la transformación del ámbito de Illunbe en un nuevo equipamiento estratégico concebido como un polo urbano, deportivo y cultural capaz de dinamizar San Sebastián y consolidar una actividad continua a lo largo de todo el año.
El conjunto se estructura a partir de dos grandes arenas —una multiusos y otra deportiva— que, junto a los espacios de entrenamiento y soporte, configuran un sistema versátil y adaptable. Ambas arenas están diseñadas para funcionar tanto de manera independiente como coordinada, lo que permite multiplicar las posibilidades de uso del recinto y optimizar su rendimiento a distintas escalas. Esta organización facilita la celebración simultánea de eventos y garantiza una programación diversa que incluye actividades deportivas, espectáculos culturales, conciertos, ferias y otros formatos híbridos.
La arena multiusos se plantea como el elemento principal del complejo, con una capacidad cercana a los 18.500 espectadores y preparada para acoger configuraciones muy variadas, desde conciertos multitudinarios hasta eventos deportivos o grandes encuentros culturales. Por su parte, la arena deportiva ofrece un aforo de 3.380 espectadores sentados, adaptándose a competiciones de menor escala y permitiendo un uso más cotidiano del conjunto. Este sistema dual asegura un funcionamiento continuo del equipamiento y refuerza su viabilidad a largo plazo.
Diseño arquitectónico
En términos arquitectónicos, este proyecto se materializa a través de una envolvente contemporánea y tecnológica que dota al conjunto de una imagen reconocible y coherente con su carácter público. Esta piel no solo cumple funciones técnicas, sino que actúa como elemento identitario, proyectando hacia el exterior la actividad interior y convirtiendo el edificio en una extensión del propio espectáculo. La arquitectura, en este sentido, combina expresividad, eficiencia y capacidad de adaptación, consolidando una presencia urbana singular sin perder su relación con el contexto.
Desde el punto de vista urbano, la propuesta redefine la relación del recinto con la ciudad mediante la creación de un nuevo boulevard deportivo-cultural que organiza los accesos y articula los distintos recorridos. Este espacio público se concibe como un elemento estructurador que conecta el edificio con su entorno inmediato, facilitando la movilidad peatonal y generando un ámbito continuo, accesible y activo en el día a día. El proyecto transforma así Illunbe en un lugar abierto a la ciudadanía, capaz de convivir con actividades cercanas y de integrarse en las dinámicas de desarrollo del entorno.
La organización funcional del complejo responde a criterios de eficiencia y claridad operativa, incorporando sistemas de circulación diferenciados que permiten la coexistencia de distintos usuarios —público, deportistas, personal técnico o logística— sin interferencias. Asimismo, la propuesta incorpora una infraestructura logística adaptada a grandes eventos, con espacios de carga y descarga y accesos para vehículos pesados, garantizando el adecuado funcionamiento del conjunto en cualquier situación.
El edificio se completa con un aparcamiento que ronda las 250 plazas y áreas específicas para autobuses, asegurando una correcta accesibilidad y una gestión fluida de grandes aforos.
Flexibilidad en los espacios
La flexibilidad es otro de los principios fundamentales del proyecto. El uso de gradas móviles y sistemas de configuración variable permite adaptar los espacios a distintas necesidades, favoreciendo una programación dinámica y optimizando la experiencia tanto de los espectadores como de los organizadores. Esta capacidad de transformación interna refuerza el carácter multifuncional del edificio y lo posiciona como una infraestructura preparada para responder a los nuevos modelos de evento contemporáneo.
Propuesta sostenible
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto Txalaparta es su enfoque en la sostenibilidad y la regeneración inteligente. Frente a planteamientos de demolición total, este proyecto apuesta por conservar aproximadamente 10.000 metros cuadrados de la estructura existente, lo que permite reducir de manera significativa el impacto ambiental de la intervención, así como los costes económicos y los plazos de ejecución. Esta estrategia de reutilización no solo optimiza los recursos, sino que concentra la inversión en mejorar las condiciones de confort, accesibilidad, tecnología y calidad espacial del conjunto.









Próximos pasos
A partir de este punto la empresa adjudicataria deberá proceder a la redacción del proyecto básico y de actividad en un plazo de cuatro meses. Una vez obtenidas las licencias, se deberá presentar el proyecto de ejecución y la memoria de explotación en un plazo de seis meses como paso previo a la licitación del contrato de obra. Dicha licitación podría llevarse a cabo a mediados del 2027, con el objetivo de ser adjudicadas en 2028.
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