Donostia cuenta con un protocolo de actuación ante incidentes de odio

Se trata de una herramienta que pretende reforzar la respuesta institucional ante situaciones de discriminación o violencia

Publicado el 21/05/2026


El Ayuntamiento de Donostia / San Sebastián cuenta con un Protocolo de actuación ante incidentes racistas, xenófobos, antigitanos y LGTBI+fóbicos, una herramienta que busca reforzar la respuesta institucional ante situaciones de discriminación o violencia motivadas por el odio.
Se trata del primer protocolo de estas características aprobado en una capital de la Comunidad Autónoma del País Vasco, lo que sitúa a Donostia como una de las ciudades pioneras en la articulación de mecanismos institucionales específicos para abordar este tipo de incidentes desde una perspectiva preventiva y coordinada.

El protocolo ha sido elaborado durante 2025 por Sorginlore Elkartea mediante un proceso consultivo que ha contado con la participación de representantes políticos de todos los partidos del pleno municipal, personal técnico de las áreas municipales implicadas, así como profesionales y activistas del tercer sector de acción social de la ciudad.

Como novedades, introduce una respuesta institucional que no depende de una sentencia judicial, sino que se activa ante indicios de odio, incorpora el ámbito digital, amplía los canales de acceso para denunciar o comunicar incidentes y apuesta por la justicia restaurativa en los casos leves. Además, refuerza el papel del Ayuntamiento como agente activo, incluyendo declaraciones públicas y acciones comunitarias frente a estos hechos.

Líneas de actuación

El protocolo se articula en tres grandes líneas de actuación: 

  • La prevención, mediante formación, sensibilización y campaña.
  • La intervención, con un procedimiento estructurado en fases y coordinación entre servicios municipales, policiales y sociales. 
  • La reparación, orientada tanto a la atención individual de la víctima como a la recuperación de la convivencia comunitaria.

En conjunto, supone un cambio de enfoque: pasa de una respuesta centrada únicamente en el delito a una estrategia más amplia que aborda el odio como un fenómeno social, priorizando la protección de las víctimas y la cohesión social.

El protocolo nace además con la voluntad de ser un documento vivo, sujeto a revisiones y adaptaciones a medida que se avance en su aplicación. En este sentido, esta primera versión no pretende ofrecer respuestas definitivas, sino iniciar un proceso progresivo de mejora en la respuesta institucional frente a las actitudes discriminatorias.