09. Antonio Arzak Alberdi
- Año: 1879
- Propietario: Antonio Arzak Alberdi
- Promotor: Antonio Arzak Alberdi
- Arquitecto: José de Goicoa
- Estilo arquitectónico: Clasicismo
- Actividad: Poeta, orador, articulista
- Fecha Nacimiento-Muerte: 1855-1904
Clasicismo en sus líneas. Remite a la creencia de que la cruz de Cristo se levantara sobre el sepulcro de Adán; así, representa la calavera y tibias bajo la cruz del Calvario. La obra final gana en contenidos simbólicos respecto al proyecto inicial.
Antonio Arzac Alberdi (*1855 San Sebastián – †1904 San Sebastián). En el año 1884, Antonio Arzac fue el solicitante de la inscripción que figura en los arcos de entrada a Polloe. Además, en 1879 fue el primer interesado en adquirir una sepultura y presenta el plano de su monumento acompañado por la inscripción, firmada por él, que debía figurar en su lápida. Ese mismo año, Arzac será premiado en los primeros Juegos Florales celebrados en San Sebastián. Para la celebración de estas fiestas se tomó como modelo las celebradas en el País Vascofrancés. En 1853, momento en que Antoine Th. Abbadie funda las fiestas euskaras, sus convocatorias constaban de tres partes: certamen literario, certamen musical y certamen pictórico. Los concursantes, a través de sus obras, describían el ambiente del país con sus costumbres y donde la lengua oficial era el euskera. Lo que en estos certámenes se producía veía la luz a través de la revista Euskal-Erria, creada en 1880 por José Manterola, a quien sucede en su dirección tras su muerte, en 1884, Arzac. Del mismo modo, en sus números se publicarían artículos sobre las excursiones por todo el País Vasco a las que concurrirían miembros de la Real Academia de la Historia y la Sociedad Francesa de Arqueología, de ambas era miembro Arzac. La música también encontró su órgano difusor en la Sociedad Coral, luego Orfeón Donostiarra, figurando nuestro finado como cofundador junto al músico local Raimundo Sarriegui.
Antonio Arzac fue poeta, orador, articulista; utilizaba tanto la prosa como el verso e incluso cultivó el género teatral. También realizó diversas composiciones para canto y piano, siendo el euskera su forma de expresión. Cuando solicita la inscripción de los arcos de entrada al cementerio a la corporación municipal, lo hace en calidad de secretario de los Juegos Florales, cargo que ostentó a perpetuidad. Se pedía que la inscripción fuera tanto en euskera como en castellano.
La muerte le dio una tregua y le permitió concluir la primera catalogación de los fondos de la biblioteca municipal, de la que era director. Al poco, murió.
Sus pensamientos más sentidos venían demarcados por signos de exclamación. Pero para su sepultura, a él ya no le correspondía elevar su nombre a ese máximo reconocimiento, como sí había hecho con ¡BILINCH!
¡…..! Serán aquellos que le conocieron o saben de su obra los que frente a su sepultura decidan sobre su aclamación.