14. Panteón Rezola
- Año: C. 1950
- Propietario: José María Rezola Gaztañaga
- Promotor: Bernardo Rezola Olasagasti
- Maestro de obras: Benito Olasagasti Irigoyen
- Director de obras: Benito Olasagasti Irigoyen
- Actividad: Industrial
La cruz, como único emblema, recuerda una forma primitiva de marcar el lugar de un enterramiento. El registro de personas fallecidas refleja la misma pulcritud que los libros de contabilidad, una cualidad clave para el buen funcionamiento de una empresa.
Dos hermanos situaron el apellido Rezola en la primera línea del comercio y la industria guipuzcoana a mediados del siglo XIX. José Antonio Rezola Gaztañaga, a través de la empresa Lizarriturry y Rezola, fabricaba jabones desde 1864, entre ellos el conocido ‘Jabón Lagarto’. Por su parte, José María Rezola Gaztañaga fundó en 1850 la fábrica de cemento natural ‘La Esperanza’, origen de lo que más tarde sería Cementos Rezola. Aunque su vida fue corta, José María logró sentar las bases del futuro éxito empresarial: adquirió los terrenos de Añorga, garantizando el suministro desde su propia cantera, y participó en importantes obras públicas. En 1851, su fábrica suministró la cal y los sillares para construir el muelle del Puerto de San Sebastián.
Tras la muerte de José María Rezola en 1867, fue su viuda, Dorotea Olasagasti Irigoyen, quien asumió la dirección de la empresa hasta que tres de sus seis hijos tuvieron la edad suficiente para hacerse cargo. Fueron María y, especialmente, Bernardo y Ricardo Rezola Olasagasti quienes lideraron la cementera durante más de medio siglo, bajo distintas denominaciones: Primero operaron como ‘Viuda e hijos de J.M.ª Rezola’, y tras el fallecimiento de Dorotea, pasaron a llamarse ‘Hijos de J.M.ª Rezola’. En 1900, al requerir capital externo, se incorporaron socios como los Loidi, Lizarriturry, Zulaica, Irastorza, entre otros, adoptando el nombre ‘Hijos de J.M.ª Rezola y Cía’. Finalmente, con la muerte de Bernardo y en respuesta a las nuevas exigencias del entorno empresarial, la firma se transformó en Sociedad Anónima bajo el nombre de Cementos Rezola S.A.
El espíritu del fundador siguió presente en el trabajo de sus hijos, que impulsaron una renovación constante de las instalaciones para poder asumir encargos de gran envergadura. El avance más significativo llegó en 1901 con el inicio de la fabricación de cemento artificial Portland, lo que convirtió a la empresa en la tercera cementera de España en producirlo. A partir de entonces comenzó su despegue definitivo, que la llevó a convertirse en la empresa líder del sector en España en 1947. Entre ese año y 1958 vivió su mayor etapa de expansión, con la apertura de nuevas plantas cementeras. En 1989, Cementos Rezola pasó a estar controlada por Ciments Français.
En torno a la fábrica la familia Rezola proyectó "…zona deportiva, con un soberbio campo de futbol y excelente frontón cubierto, el salón-teatro…la escuela de aprendices para los hijos de los productores…En cuanto a las viviendas, que actualmente son más de 200, son modernas y confortables. Numerosos chalets y hotelitos completan el conjunto. Hay también los correspondientes servicios de economatos, carnicería, pescadería, panadería, así como peluquería de señoras y caballeros. Mas, sobresaliendo por encima de todas las edificaciones del poblado, se yergue la torre de la iglesia…"
ABC "Cementos Rezola S.A. Empresa Ejemplar" 9-08-1955