05. Monumento a la Junta de Zubieta - 1813
- Año: 1879
- Promotor: Donostiako Udala
- Arquitecto: José de Goicoa
- Ejecución: José María Illaro
- Estilo arquitectónico: Clasicismo
Clasicismo. La severidad que imprime el estilo clásico, junto a la utilización, por expreso deseo del ayuntamiento, de la piedra caliza gris de Motrico como material para su ejecución, contribuye a perpetuar la memoria de quienes trabajaron para el resurgimiento de una ciudad casi en su totalidad incendiada. Se pretendió que fuera un recuerdo próximo a cada generación venidera; de ahí esas cintas ondeantes al viento, que no rígidas o marchitas.
En junio de 1813, las tropas francesas se baten en retirada tras la derrota sufrida en Vitoria. Son perseguidas por los ejércitos portugués e inglés, bajo el mando del Duque de Wellington, por lo que deciden hacerse fuertes en San Sebastián. Durante dos meses, la ciudad sufrirá el asedio hasta que, finalmente, el 31 de agosto de 1813, se consigue abrir una brecha en las murallas, iniciándose el saqueo que culminó con la quema de prácticamente toda la ciudad, excepto una calle, actualmente conocida como 31 de Agosto, en recuerdo de aquel fatídico día.
Los días 8 y 9 de septiembre, un grupo de "egregios patricios" se reúne en el caserío Aizpurua de Zubieta —la llamada Junta de Zubieta— decidiendo los pasos a seguir para la reconstrucción de San Sebastián. Es a estos hombres a quienes la municipalidad de 1879 rinde homenaje en este monumento.
Cada 31 de agosto, en la calle de este nombre, se realiza un acto conmemorativo en recuerdo de todas aquellas víctimas, apagando el alumbrado eléctrico y encendiendo velas.
En 1879, el grabador de la placa conmemorativa se equivocó en la fecha de la reunión. Con el cambio de pizarra a mármol, esta no se subsanó, sino que se cometió otro error con el año de ejecución del mausoleo, pues donde pone MDCCCIXXX debería poner MDCCCLXXX. Actualmente, se encuentra corregido.
"…monumento semejante contribuirá, además, a que se les pague el tributo de agradecimiento y de admiración a que se hicieron acreedores; sin exceptuar, por el ejemplo que reflejan para con los forasteros y hasta extranjeros que lo visiten." Nicolás de Soraluce: "Un Mausoleo a los Héroes de Zubieta". El Urumea, 25 de mayo de 1879.