35. Capilla Zappino
- Año: 1910
- Promotor: María Teresa Barcáiztegui Manso
- Maestro de obras: Domingo Eceiza
- Ejecución: Altuna, marmolista
- Estilo arquitectónico: Neogótico
- Actividad: Militar
Neogótico. Esta capilla, de estilo neogótico, prioriza su función espiritual: la búsqueda de la ascensión del alma. Se ha evitado lo anecdótico para centrarse en lo esencial del estilo. Los materiales refuerzan esta dualidad: sillares rústicos de tono rosáceo representan lo terrenal, mientras que los elementos verticales en tonos claros evocan lo etéreo. La variedad de colores conecta con la influencia del modernismo presente en la arquitectura urbana de la ciudad. La luz entra suavizada por coloridas vidrieras. En ellas se representan Santa Teresa de Jesús junto al Sagrado Corazón, y San Francisco Javier con la Virgen María –Dulce Corazón de María–. Esta elección responde al deseo de salvación mediante santos protectores: Santa Teresa por Teresa Barcáiztegui, y San Francisco Javier por su padre, Francisco Javier Barcáiztegui. Junto a estas figuras, las jaculatorias se hacen imagen: “Corazón de mi amable Salvador, haz que arda y siempre crezca en mí tu amor” y “Dulce Corazón de María, sed mi salvación”. Esta última se inscribe como reclamo en el relieve situado sobre la entrada de la capilla.
Luis Zappino Samaniego siguió la tradición militar familiar. Su tío Enrique fue general, y su padre, Federico Zappino Moreno, coronel de caballería. Por parte materna, su familia tuvo relevancia política. Su tío Víctor Samaniego Soroa fue diputado en Cortes, alcalde de San Sebastián entre 1890 y 1893, y tuvo una participación activa en la vida comercial e industrial de la ciudad.
María Teresa Barcáiztegui Manso, viuda de Luis Zappino, era hija de Javier Barcáiztegui de Uhagón, político fuerista, y de Carmen Manso Pérez de Tafalla, Marquesa de Llobregat. Su hermano José Javier fundó la banca Barcáiztegui, de la que su hijo Federico Zappino fue un directivo relevante.
El matrimonio Zappino Barcáiztegui participaba activamente en la vida social. Su presencia se registra, por ejemplo, en el grupo que dio la bienvenida al infante en su llegada a San Sebastián en junio de 1905.
El 17 de octubre de 1907, mientras conducían uno de los pocos automóviles de la época, sufrieron un accidente en un puente de Herrera. Luis falleció con 39 años. En su memoria, Teresa construyó el Colegio y la Iglesia de San Luis Gonzaga en Herrera.