06. Panteón Zozaya

  • Año: 1889
  • Propietario: Martín Zozaya Mendiverri
  • Promotor: Martín Zozaya
  • Maestro de obras: José María Múgica
  • Escultor: Jacinto Mateu Iroster
  • Estilo arquitectónico: Clasicismo
Ilustres
Martín Zozaya Mendiverri
  • Actividad: Político. Propietario
  • Fecha Nacimiento-Muerte: 1836-1904

Clasicismo. Un alto pedestal de tendencia clásica se rodea de elementos decorativos propios del arte funerario, como la antorcha invertida, guirnaldas o el sudario. Todo ello conforma el basamento de la imagen de La Religión, obra del escultor Jacinto Mateu y fechada en 1891, representada como una mujer cubierta por una amplia túnica. Hoy falta el remate de la cruz a cuyo madero se aferra en su meditación. Dos altos zócalos macizos, cercando las dos sepulturas, crean un espacio íntimo.
Martín Zozoya Mendiverri (*1836 Garzain (Navarra) – †1904 San Sebastián). Casado con Domitila Laredo. Martín fue un baztanés que emigró a Cuba. Allí nacieron sus hijas: Domitila en la ciudad de Remedios en 1869, y Carmen y Martina en Caibarién en 1871 y 1872. Fue un rico terrateniente y propietario agrícola. Hizo carrera política, siendo elegido ininterrumpidamente Diputado a Cortes entre 1884 y 1895 por las circunscripciones cubanas de Santa Clara y Remedios.
Su hija Carmen Zozoya, reconocida aún hoy como benefactora de Caibarién, tiene en dicha ciudad un busto en su memoria. Aunque llegó a San Sebastián con 21 años, no olvidó su ciudad natal. En su testamento dejó varias donaciones, como la contribución a la construcción del Hospital de Caibarién —que lleva su nombre— o el Colegio del Sagrado Corazón. También participó en las obras de la Catedral del Sagrado Corazón y San Ignacio de Loyola en La Habana. El Pabellón Menor del Seminario de Comillas en Cantabria y el hospital de Elizondo en Navarra son fruto de su caridad.
Aparecen en San Sebastián a partir del año 1880. Merece la pena leer la impresión que causaba la heredera, de 33 años, en un periodista salmantino de la época:
Vive aquí, en su chalet de la Concha, la respetable señora doña María (Carmen) Zozaya, viuda de Benjumea. Señora tan enferma como millonaria, dispone de cuantas comodidades se le antojan. El cochecito de flores que a diario le lleva, la escalera modernista para que sus sobrinas suban al pescante del coche; los dos hermosos troncos que lo arrastran, los perritos que llevan dentro de él y la cama de redes que dentro del coche sirve a la señora de Zozaya para quietud y reposo, durante el paseo, hace que a una hora se coloquen todas las tardes buen número de aburridos forasteros a quienes todo le sirve de sport y entretenimiento. [El Castellano, 2 de agosto de 1904]

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